Últimas Reseñas

15/9/14

Novedades sobre la saga 'La Selección' de Kiera Cass


¡Buenas tardes, lectores!
Hoy vengo a dejar una noticia medio vieja, pero que a mí me alegra el alma. :D
Como algunos saben, he leído la trilogía La Selección de Kiera Cass. Bueno, la autora comunicó que va a estar publicando dos libros más y otras historias cortas. Eso me dejó sumamente feliz, porque la verdad es que la historia me encantó. Ya quiero que sea el año que viene, para poder leerlos.
A su vez, vengo a dejarles el fragmento del Epílogo que viene luego de La Elegida. Agradezco al blog Disfrutando the vita porque gracias a Cami, la dueña, fue que me enteré de todo esto.
¡Ojalá les guste!
Acá les dejo todo.

Kiera nos comenta que, además de los tres libros que conforman la saga original, van a estar saliendo dos más. Uno de ellos es 'El Heredero'. El otro no tiene nombre aún. Además de eso van a estarse publicando otras de las historias cortas que conforman The Selection Stories, entre las cuales aparecerán 'La Favorita' y 'La Reina' junto con 'El Epílogo'. Todos ellos serán publicados entre diciembre de este año y el transcurso del año que viene.
Así que la cronología quedaría así:


Libros de la saga
4- The Heir (El heredero)
5- Sin titulo

The Selection Stories
The Queen (La Reina) 
The Prince (El Príncipe)
The Guard (El Guardián)
The Favorite (La Favorita) 
The Epilogue (El Epílogo)
*Ya quiero tenerlos todos*


Por último, acá les dejo el fragmento del epílogo que está publicado en la página de Unlock The Selection. Espero que cuando se publique sea más largo. :D Muero por leerlo.

<<Medio dormida, le di un manotazo a un cosquilleo en mi hombro. Sucedió de nuevo, y yo instintivamente lo alejé. El cosquilleo regresó, viajando a través de mi espalda. Oh. No fue una brisa aleatoria u otra pluma que había escapado de mi almohada.

Eran besos.

Con los ojos todavía cerrados, sonreí para mí mientras Maxon apartaba un mechón de cabello para encontrar un nuevo lugar para besar. Despertando con la sensación de la respiración de Maxon en mi piel me recordó cómo terminamos envueltos en estas sabanas en primer lugar.

Me reí mientras su boca tocaba un punto delicado en mi cuello.

"Buenos días, cariño." susurró.

"Buenos días."

"Me preguntaba," comenzó, murmurando las palabras en mi mejilla cuando me di la vuelta. "En vista de que es mi cumpleaños, ¿crees que podría salirme con la mía y pasarnos el día entero en la cama?"

Sonreí y obligué a mis ojos somnolientos a abrirse. "¿Y quién va a gobernar el país?"

"Nadie. Déjalo caer a pedazos. Siempre y cuando yo tenga a mi America en mis brazos."

Su cabello era un perfecto desastre, y estaba tan cálido que hasta la última partícula de mi cuerpo quería nada más que estar aquí con él. Era completamente fascinante para mí la forma en que el amor creció. No dejaba de pensar que había encontrado una manera de darle todo lo que tenía, pero luego aprendería un nuevo capricho, escucharía una historia nueva, iría a través de una nueva experiencia, y mi corazón se hinchaba.

"Pero ¿qué pasa con la fiesta? Pasamos semanas planeando,"me quejé.

Apoyó su cabeza en su mano. "Hmm. De acuerdo, vamos a tomar un descanso de diez minutos y revisar la fiesta y venimos de regreso." Maxon envolvió sus brazos alrededor de mí, y yo me reí mientras me cubría de besos.

Estábamos tan distraídos, que ni siquiera escuchamos al mayordomo abrir la puerta. "Su Majestad, hay una llamada desde —"

Antes de que pudiera terminar, Maxon le arrojó una almohada, y el mayordomo se retiró de la sala, cerrando la puerta detrás de él. Hubo una pausa antes de que una voz amortiguada se filtrara. "Lo siento, señor."

Me había acostumbrado a la falta de privacidad, desde que vivía en el palacio, y en cuanto a los momentos embarazosos, éste fue uno de los mejores. Me tapé la boca, tratando de contener la risa, y cuando Maxon vio mi sonrisa, él sonrió, también. "Bueno, supongo que eso responde a mi pregunta."

Me incorporé a besar su mejilla e inmediatamente sentí una oleada de vértigo. "¡Oh!"

"¿Estás bien?"

"Mmhm," murmuré, tapándome la boca. "Me senté demasiado rápido."

Me pasó la mano por la espalda, y me apoyé en él.

"¿A qué hora es la fiesta de nuevo?"

"A las seis. Todo el mundo viene, incluso mi mamá."

"Oh, ¡entonces va a ser realmente una fiesta!"

Le dí un manotazo. "¿Alguna vez vas a dejarlo ir? Fue una vez,"

"Ella bailó en la fuente en la víspera de año nuevo, America", dijo, con una diversión infantil en sus ojos. "Fue increíble, y nunca voy a dejarlo ir."

Suspiré. "De todos modos, no llegues tarde. Voy a vestirme. Te veré en el desayuno."

"Bien."

Saqué la sabana de la cama mientras me levantaba, envolviéndola alrededor de mí.

Él se echó hacia atrás y me vio irme. "De todos los vestidos, ese es mi favorito."

Me mordí el labio mientras tomaba un último vistazo de él antes de abrir la puerta que conducía a mi suite. No había manera de que alguna vez fuera a tener suficiente de él.

Mary me estaba esperando, por supuesto. Ella estaba acostumbrada a verme caminar de regreso de la habitación de Maxon o verlo a él salir de la mía, pero era aquella sonrisa de conocimiento que conseguía cada vez.

"Buenos días, Su Majestad," me saludó con una reverencia. "¿Tuvo una buena noche, entonces?"

"¡Limpia esa sonrisa de tu cara!" Bromeé, lanzándole la sábana y corriendo al baño.

Había estado preocupada por el corte de mi vestido, pero encajaba espectacularmente. Las cabezas se volvieron cuando entré a la fiesta, y yo trataba de aceptar la atención amablemente. Incluso después de dos años de matrimonio todavía tomaba un poco acostumbrarse a estar en la mirada de todos.

May corrió a mi lado. "¡Te ves radiante, Ames!"

"Gracias. Tú también te ves bastante bien." Toqué uno de sus rizos perfectamente colocados y me maravillé de lo bien que mi hermana se había adaptado a la vida en la realeza. No es que me sorprendiera. Ella siempre había sido encantadora y brillante, y casi tan pronto como ella y mi familia se trasladaron a los Ángeles, May se había convertido en la favorita de los medios. Mientras que un montón de fotos de mí serían impresas mañana, habrían el doble de May.

"¿Te sientes bien?," Preguntó.

"Sólo un poco distraída. Ve a divertirte. Necesito estar segura de que todo vaya bien sin problemas."

"¿Divertirme? ¡Estoy en ello!" Salió corriendo, saludando a la gente que estaba segura ella ni siquiera conocía. La fiesta estaba en pleno apogeo por ahora, y parecía como si los invitados se estuvieran divirtiendo. La decoración era sencilla, la iluminación era muy buena, y los músicos estaban haciendo un trabajo excelente. Esperaba que Maxon estuviera satisfecho.

Me abrí paso a través del pasillo, mientras mostraban algunos hors d’oeuvres (aperitivos) en mi camino. Nada de la comida parecía terriblemente atractiva, sin embargo. Las  favoritas de Maxon no eran necesariamente la mías, yo sólo tenía que confiar en que todo el mundo disfrutara de la selección.

Me estiré de puntillas, escaneando la habitación. Si Maxon me había escuchado, él debía estar por aquí ahora. No lo encontré, pero vi a Marlee. Ella corrió tan pronto como me vio, dejando a Carter hablar con algunos de los guardias.

"La fiesta es increíble, America," dijo demasiado efusiva, besando mi mejilla.

"Gracias. Estoy tratando de encontrar a Maxon. ¿Lo has visto?"

Se volvió para mirar conmigo. "Lo vi entrar, pero no tengo ni idea de dónde está ahora."

"Hmm. Voy a tener que dar una vuelta. ¿Cómo esta Kile?"

Ella sonrió con ansiedad. "Bueno. Estoy tratando de acostumbrarme a dejar que una niñera lo cuide."

Kile tenía un poco más de un año de edad, y Marlee absolutamente lo adoraba — como yo. Él era el único hombre que regularmente pasaba tiempo en la Sala de Mujeres sin pedir expresamente permiso.

"Estoy segura de que está haciendolo muy bien, Marlee. Y te hará bien pasar algún tiempo con Carter a solas."

Ella asintió. "Tienes razón. Los dos estamos divirtiéndonos mucho. Pero sólo espera y verás. Es difícil dejarlo ir, aunque sea por un rato."

Sonreí. "Sólo lo puedo imaginar. Ve, disfruta de algunos de los alimentos. Nos vemos más tarde."

"Muy bien." Ella me dio otro beso y se dirigió de nuevo hacia Carter.

Di vueltas alrededor de la habitación, en busca de mi marido. Cuando por fin lo vi, mi corazón se iluminó. No sólo porque yo estaba feliz de encontrarlo, sino debido a que estaba hablando con Aspen.
El bastón de Aspen se había ido, pero había veces cuando todavía cojeaba, especialmente si estaba cansado. Todos lo consideramos un milagro que él hubiera sanado tan bien, pero si alguien podría haberse recuperado a través por pura determinación, era Aspen. 
Se veían enfrascados en una conversación, y me moví cerca, viniendo detrás de ellos.

"¿Su primer año fue difícil? Mucha gente dice que lo es, pero ustedes dos parecían hacerlo bien." dijo Aspen.

Él y Lucy habían planeado casarse no demasiado tiempo después de que Maxon y yo lo hiciéramos, pero cuando su padre enfermó, todo se detuvo. Él se recuperó, pero incluso después de que Aspen arrastrara sus pies más de lo que necesitaba. Yo sospechaba que tenía miedo de que Lucy cambiara de opinión, y me sentí culpable sobre ese miedo. Eran tan el uno para el otro, él nunca lo dudó. Y cuando finalmente dieron el sí, yo estaba tan feliz como lo había estado en mi propia boda.

Maxon suspiró. "Es difícil de decir. No creo que la parte del matrimonio fuera tan dura tanto como las obligaciones. Era mucho pedirle entrar en el papel de una reina cuando ella apenas se había acostumbrado a la idea de ser una princesa."

"¿Ustedes pelearon?"

"¿Bromeas? Eso es lo que mejor hacemos." Él y Aspen compartieron una carcajada. Quería estar ofendida, pero era verdad—éramos buenos discutiendo. Aún así, lo habíamos aminorado mucho.

"No sé por qué se siente como una gran cosa," dijo Aspen, su risa se desvaneció. "Queríamos casarnos durante tanto tiempo. ¿Por qué se siente tan abrumadora ahora que lo estamos?"

"Es el título." Maxon tomó un sorbo de champán. "Da miedo ser un esposo. Se siente como que hay más que perder. Me preocupa más ese título que ser llamado rey, fácilmente."

"¿En serio?"

"En serio."

Aspen estaba tranquilo, teniendo en cuenta esto.

"Escucha," comenzó Maxon. "Esto no quiere decir que te estoy corriendo. Sabes que siempre serás bienvenido aquí. Pero tal vez lo que tú y Lucy necesitan es su propio lugar."

"¿Qué, como una casa?"

"Mira a tu alrededor. Toma a Lucy y ve si encuentras un lugar que te guste, que se sienta como algo en lo que pueden trabajar juntos. Hacer una vida juntos podría ser más fácil si tienen una casa que es realmente suya."

"Marlee y Carter lo hacen bien aquí."

"Son una pareja diferente."

Aspen miró hacia abajo, y pude ver que algo de esto le hizo sentir que había fracasado.

Maxon le dio una palmada en la espalda. "No confío en mucha gente en la manera en qué confío en ti. Has hecho mucho por mí y America. Sólo tienes que ir y mirar. A ver si hay algo por ahí que ustedes dos realmente amen, y si la hay, considerarlo un regalo de nosotros."

"Es tu cumpleaños. Se supone que debes ser el que consiga regalos, "Aspen protestó, pero había una sonrisa en su cara de todos modos.

"Tengo todo lo que quiero. Un país en mejora, un matrimonio feliz, y buenos amigos. Salud, señor."

Aspen levantó su copa con una sonrisa, y bebieron. Parpadeé mis felices lágrimas y me acerqué, golpeando a Maxon en el hombro.

Se dio la vuelta y  rompió en una sonrisa brillante. "Aquí estás, cariño."

"¡Feliz cumpleaños!"

"Gracias. Esta es realmente la mejor fiesta que he tenido."

"Lo hiciste bien, Mer," agregó Aspen.

"Muchas gracias a los dos." Me volví hacia Maxon. "Tengo que robarte un poco."

"Por supuesto. Hablaremos más tarde," Maxon prometió a Aspen, y me siguió desde la habitación.

"Por aquí," di instrucciones, tirando de su brazo.

"¡Perfecto!" Dijo mientras caminábamos hacia el jardín. "Un descanso de la locura."

Me reí, poniendo mi cabeza en su hombro. Sin decirle, él nos llevó a nuestra mesa y nos sentamos, él con vistas al bosque y yo frente al palacio.

"¿Champán?" Ofreció. Levantando su copa.

"No, gracias."

Tomó un sorbo de bebida y suspiró con satisfacción. "Esta fue una elección maravillosa. En verdad, America, este fue el mejor regalo de cumpleaños que podía haber esperado. Bueno, el segundo mejor. Todavía me hubiera gustado la opción que se me ocurrió esta mañana."

Sonreí. "Tal vez el próximo año."

"Voy a mantenerla por ti."

Tomé aire. "Escucha, sé que tenemos una noche completa por delante, pero yo quería darte tu regalo de cumpleaños."

"Oh, cariño, no tenías que darme nada. Cada día contigo es un regalo." Se inclinó y me besó.

"Bueno, yo no había planeado conseguir un regalo, pero entonces algo se presentó, así que aquí estamos."

"Muy bien, entonces," dijo, colocando el vaso en el suelo. "Estoy listo. ¿Dónde está?"

"Ese es el único problema," comencé. Sentí que mis manos comenzaban a temblar. "No va a llegar en realidad hasta dentro de siete u ocho meses."

Él sonrió, pero me miró de soslayo. "¿Ocho meses? ¿Qué en el mundo podría tener...?"

A medida que sus palabras se alejaron, también lo hicieron sus ojos, dejando mi cara y se dirigieron a mi estómago. Parecía esperar que me viera diferente, ser tan grande como una casa ya. Pero yo había hecho todo lo posible para ocultarlo todo: el cansancio, las náuseas, la aversión repentina de alimentos.
Miró una y otra vez, y yo esperaba que él sonriera o riera o saltara arriba y abajo. Pero él se sentó allí, congelado hasta el punto de que empezó a asustarme.

"¿Maxon?" Extendí la mano y le toqué la pierna. "Maxon, ¿estás bien?"

Él asintió, sin dejar de mirar a mi estómago. Sus ojos se llenaron de lágrimas mientras hablaba. "¿No es extraordinario? De repente te amo mil veces más." dijo, en voz baja y sobrecogido. "Y yo no creía que fuera posible encontrar el amor por una persona que no conozco del todo." Finalmente me miró. "¿De verdad vamos a tener un bebé?"

"Sí," respiré.

Sus ojos se iluminaron. "¿Es un niño o una niña?"

"Es demasiado pronto para decirlo", le dije con lágrimas de felicidad. "No hay mucho que el médico pueda decir aún, excepto que alguien, sin duda existe."

Maxon puso una mano suavemente en mi vientre. "Vamos a acortar tus días de trabajo, por supuesto, o podemos cortarlos por completo si tenemos que hacerlo. Y podemos tener más criadas puestas de guardia ".

"No seas tonto. Mary y Paige son un montón. Además, ya sabes que mi madre va a querer estar aquí, y Marlee y May van a estar. Voy a tener demasiadas personas cuidando de mí."

"Como debe ser."

Tiré mi cabeza hacia atrás y me reí, pero cuando lo miré de nuevo, vi que su expresión se había vuelto oscura. "¿Y si yo soy como él, America? ¿Qué si soy un padre terrible?"

"Maxon Schreave, eso no es posible. En todo caso serías demasiado generoso. ¡Vamos a tener que contratar a la niñera más estricta del mundo sólo para igualarlo!"

Él sonrió. "No niñeras estrictas. Sólo niñeras felices."

"Si usted lo dice, Su Real Marido."

Maxon se aclaró la garganta y se enjugó las lágrimas. "¿Estoy asumiendo que este es nuestro secreto?"

"Por ahora."

Él sonrió ampliamente. "De todos modos, ahora definitivamente tengo ganas de celebrar."

Él me recogió, apresurándonos a entrar, y yo no podía dejar de reír. Me fijé en su expresión, tan esperanzado y emocionado, y yo sabía que estábamos apenas llegando a la mejor parte de nuestras vidas.>>

Se supone que esto es un fragmento. Realmente espero que el epílogo que publiquen sea más largo. Ya estoy ansiosa. :D Ojalá les guste la noticia. A mí me dejó feliz. Les pido que entren a las diferentes reseñas y las comenten. Esta trilogía me gustó mucho. Si bien tiene ciertas semejanzas a una trilogía muy reconocida, también hace referencia al programa de televisión The Bachelor. No sé si lo hayan visto, pero justamente se trata de un soltero al que muchas mujeres tienen que conquistar. Él elige a una con la que va a 'casarse'. En estos libros esa es la premisa, aunque también se tratan temas un poco más profundos y conflictivos. Sinceramente me agradó. Hubieron partes y frases excelentes y sin duda alguna QUIERO UN MAXON SCHREAVE para mí misma.

¡NOS VEMOS!



13/9/14

Reseña: La Élite - Kiera Cass



FICHA TÉCNICA

Título: La Élite
Serie: La Selección #2
Autor: Kiera Cass
Páginas: 224
Precio: $119
Edición: Rústica
Editorial: ROCA EDITORIAL
ISBN: 9788499186139

SINOPSIS

De las treinta y cinco chicas que llegaron al palacio para competir en la Selección, todas menos seis han sido devueltas a sus hogares. Y solo una conseguirá casarse con el príncipe Maxon y ser coronada princesa de Illéa.

America todavía no está segura de hacia dónde se inclina su corazón. Cuando está con Maxon, se ve envuelta en un romance nuevo y que la deja sin aliento, y ni siquiera puede imaginar estar con nadie más. Pero cuando ve a Aspen en los alrededores de palacio, los recuerdos de la vida que planeaban tener juntos se agolpan en su memoria. El grupo de chicas que llegaron al palacio se ha visto reducido a la Élite de seis, y cada una de ellas va a hacer todo lo posible por ganarse a Maxon. El tiempo se acaba y America tiene que tomar una decisión.

Sin embargo, cuando ya cree que ha llegado a la conclusión definitiva, un suceso devastador hace que se lo vuelva a plantear todo de nuevo. Y mientras lucha por averiguar dónde está su futuro, los rebeldes violentos que quieren derrocar la monarquía se hacen cada vez más fuertes y sus planes podrían acabar con cualquier aspiración que America pudiera tener de un final feliz…

MI OPINIÓN

Segundo libro de la trilogía. Para tener una mejor idea de lo que va, les sugiero leer la reseña que hice de La Selección. Hay cosas que les van a quedar más claras.

Ante todo, hubo algo que olvidé mencionar en la reseña anterior. El final de cada libro es como si estuviera cortado y luego continuara en el próximo libro. Es como si los tres conformaran un sólo libro, dividido en tres tomos. Quizá pueda resultar chocante para algunas personas, sobre todo si no tienen el que le sigue para continuar la lectura. De todos modos, están bien terminados.

En La Élite, America se encuentra entre las seis semifinalistas. Cada vez hay más roces entre las seleccionadas y las discusiones se vuelven inevitables. Se les ponen pruebas importantes que deben superar, ya que eso demostrará qué tan preparadas están para ser princesas. A nuestra protagonista le cuesta mucho poder afrontar la enormidad de lo que implica ese título. En este libro en particular la noté demasiado insegura, indecisa e infantil. Eso fue algo que no me gustó. America me encantaba porque era un personaje medianamente fuerte, humilde y honesta. Que estuviera en una constante disyuntiva sobre si elegir a Aspen o a Maxon, se me hizo chocante. Los dos chicos son divinos, no lo voy a negar, pero el príncipe se ganó la elevación de mi pulgar. Adora a America y sólo quiere que ella le admita si las cosas van a ir bien entre ellos o no. Sólo desea que lo quiera. Aspen, por su parte, quiere recuperarla y trata de hacerlo de todos los modos en que le es posible. El que los dos lo intenten con tantas ganas hace que ella se sienta tan confundida. No quiere herir a ninguno, pero al mismo tiempo quiere algo de los dos. Cuando está con Aspen puede casi tocar todo aquello que tenían y adoraba, pero cuando se encuentra con Maxon se da cuenta de que él le provoca cientos de sensaciones y emociones diferentes.

La competencia se vuelve más y más complicada. Cada una de las seleccionadas tiene sus respectivos secretos e incluso armas para acercarse a Maxon. A lo largo de las páginas, America comprende que está completamente celosa de las demás porque tiene sentimientos por el príncipe. Es justo cuando cree que tiene una decisión tomada, que ocurre algo que la deja rota por dentro. Algo que todos tienen que ver y tolerar pero para lo que ella no está hecha. America empieza a notar que todos tienen una favorita: el público, Maxon, los reyes, incluso los empleados del Palacio. Tiene miedo de ser la próxima en abandonar La Selección, pero trata de dar lo mejor de sí. El problema es que debe aprender a guardar un poco de su temperamento, y eso no se le hace nada fácil.

En este libro vemos un poco más del rey y la reina. El temperamento del rey Clarkson es tan volátil como desagradable. Es una persona cruel e injusta. Me atrevo a decir que es una de las peores personas que podría haberse creado en este libro. No sólo porque prácticamente odia a America y no pierde oportunidad de dejárselo en claro, si no porque es un mal padre y -por si fuera poco- no le interesa en absoluto lo que le ocurra a su pueblo. Es un hombre carente de emociones o sentimientos. No tengo idea de qué puede hacer con una mujer tan noble y amable como lo es la reina Amberly. A su vez, en La Élite podemos ver mucho más sobre los rebeldes y sus ataques. Se muestra las diferencias entre las castas, la tiranía de la corona, y las consecuencias que pueden acarrear algunas faltas. Me gustó que se desarrollara más a los personajes principales. Cada uno tuvo su lugar para mostrarse más y dejarnos en claro los motivos que provocan que se comporten del modo en que lo hacen. En lo particular, hubo cosas que me quedaron más claras.

Los personajes secundarios van rotando lentamente en este libro. Se va conociendo un poco más de las chicas de la Élite, al punto de saber las verdaderas intenciones de cada una. Las doncellas de America me encantaron, como siempre, porque son tan buenas y serviciales que te dan ganas de abrazarlas. Son la clase de persona a la que podrías contarle cualquier cosa y aun así seguirían estando a tu lado. Son fieles y leales. Marlee se muestra un poco diferente en este libro, aunque van a terminar comprendiendo el motivo. *Sólo puedo decir que ella y America son más parecidas de lo que creen* Celeste sigue siendo tan zorra como siempre. Lamentablemente sólo puedo utilizar una palabra para describirla, y es trepadora. Utiliza a La Selección para ascender y conseguir lo que quiere. Es mala, dañina y oportunista. Kriss me cae mal. Es la típica chica diez. Es hermosa, inteligente, dócil, tierna y bla, bla, bla. Al volverse una amenaza directa para la situación de America, la verdad es que cada vez me cayó peor. No es una mala persona, al contrario, pero es tan buena que me molesta. -.- Elise directamente no habla. O sea, sí, lo hace, pero sus apariciones son por demás de insulsas. Está ahí por sus conexiones y no parece tampoco tan emocionada. Es como una planta (? Y Natalie es demasiado indiferente e insignificante. No puedo decir mucho sobre ella, la verdad.

Lo que puedo asegurar es que en este libro America comienza a demostrar que tiene un buen corazón y que nada de lo que comprende la corona puede romperla. Ella es como es, y no teme mostrarse así. Sus acciones siempre tienen consecuencias, pero las afronta lo mejor que puede. Si bien es el libro que menos me gustó de la trilogía, tiene partes muy buenas y la evolución del personaje es notoria. Hacia el final del libro uno puede ver el poder de decisión de America y eso me gustó: que tome las riendas del asunto y se plantee llegar hasta el final, cueste lo que cueste.
¡Léanlo! Les va a gustar.

FRASES

 —Resulta que se me da terriblemente mal estar lejos de ti. Es un problema muy grave. 

 —¿Cómo voy a tener alguna posibilidad, Mer? ¿Cómo voy a competir cuando tú solo hablas con  uno de los dos? 

 Tiempo. Últimamente no hacía más que pedirlo. Y, precisamente, esperaba que, con el  tiempo suficiente, todo acabaría encajando. 

 —¿Por qué no has acabado ya con esto, America? —me preguntó, con dulzura—. Sabes que te  quiere.

 Tenía que escoger. Aspen o Maxon. 

 Maxon para mí era más de lo que yo me permitía creer. 

 —Eres tú —dije—. No quiero dejarte a ti. 
 —¿A mí? 
 Asentí. 
 —¿Me quieres a mí? 
 —Eso es lo que estoy diciendo. 

 —Si te estás preparando para decirme que deje de luchar por ti, es algo de lo que no querría ni
 hablar. 

 —No es que quiera darle ánimos, ni nada por el estilo, pero, si no se da cuenta de lo increíble que
 eres, es que es un idiota. 

 —¿Cómo es estar enamorada? —preguntó May. 
 —Es lo más maravilloso y lo más terrible que te puede suceder —dijo, simplemente—. Sabes que
 has encontrado algo sorprendente, y quieres que te dure toda la vida; y a partir de entonces, te  pasas cada segundo temiendo el momento en que puedas llegar a perderlo. 

 El amor es un miedo precioso. 

 —Lo único que quiero es que me prometas que te quedarás conmigo, que serás mía. A veces me da  la impresión de que no puedes ser de verdad. Prométeme que no me dejarás. 

 La emoción y la alegría de la velada eran sobrecogedoras, como si me engullera una llamarada  feliz. No podía imaginar que hubiera nada en el mundo que pudiera arrancarme aquella felicidad. 

 —Así son las cosas. El cielo es azul, el sol brilla y Aspen está irremediablemente enamorado de
 America. Así es como diseñaron el mundo. 

 Si aquello era mi declive, quería plantar cara como una dama. 

 Los pulmones me ardían y sentía pesadez en las piernas. 
 Aun así, seguí corriendo. 

 Maxon Schreave me rompió el corazón por primera vez, de verdad. Y el dolor fue inimaginable. 
 Le gustaba Kriss. Quizá tanto como yo. 

 <<Si quieres la corona, America, tómala. Porque debería ser tuya.>> 

 La competición iba más en serio de lo que había imaginado. 

 —A veces tengo la sensación de que Maxon y yo participamos en otro tipo de «Selección». Solo él y  yo. Y uno de los dos te conseguirá al final del juego. Y la verdad es que no sé quién lo tiene peor.
 Maxon, en realidad, no sabe que estamos compitiendo, así que quizá no ponga toda la carne en el  asador.
 Pero, por otra parte, yo tengo que esconderme, así que tampoco puedo darte lo que te da él. En  cualquier caso, no es una lucha justa. 

 —America —dijo, decidido—, si alguna vez quieres saber algo sobre mí, sobre lo que me importa o  lo que soy, lo único que tienes que hacer es preguntarme. 

 No es que yo hiciera que su mundo fuera mejor. Es que yo era su mundo. No era una explosión; eran  fuegos artificiales. Era una llamarada, ardiendo lentamente de dentro afuera. 

 —Me has cambiado para siempre. Y nunca te olvidaré. 

 —No te tires de la oreja con ninguna otra. Eso es mío —respondí, con una sonrisa tensa. 
 —Hay un montón de cosas que son tuyas, America. 

 —Necesito saber que me puedo fiar de ti. Necesito saber que puedes guardarme los secretos, confiar  en mis decisiones y no esconderme cosas. Necesito que seas completamente sincera conmigo y que  dejes de cuestionar cada decisión que tomo. Necesito que tengas fe en mí, America. 

 —Vas a tener que aprender a controlar esa lengua. Si no, tú y yo seremos enemigos. Y créeme: no  te conviene tenerme como enemigo. 

CALIFICACIÓN



¡Espero que les guste esta reseña!

¡NOS VEMOS!


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