Sinopsis
"No me agradaba la idea de dejar a Lesath sin su reina, tenía miedo de que el Concilio se diera a conocer y tomara Lesath por la fuerza. Debía correr el riesgo, Lysha me había ayudado y si la dejaba aquí, pagaría con su vida por ello. Además ya era hora de que Lesath supiera la verdad."
El camino de regreso a Saiph resultó más largo de lo esperado. Tras dos días de marcha, una misteriosa figura emerge de la oscuridad del paisaje. El grupo lo enfrenta con valentía, pero para proteger a sus amigos Adhara accede a ser llevada prisionera al castillo de Izar. Allí encontrará a una aliada inesperada, la reina Lysha, que le pedirá huir con ella. Adhara deberá actuar rápido, ya que el Concilio de los Oscuros no tardará en atacar de nuevo. Encontrar el Corazón del Dragón antes que ellos es la única alternativa.
Mi opinión
Ansiaba leer este libro, esa es la verdad. ¡Y lo bien que hice! Si el primero me gustó, éste me encantó. En El trono vacío, puedo asegurar que las apariencias engañan. La autora nos enseña mucho más sobre las leyendas de Lesath, y aprendemos también sobre otros personajes que se mencionaban pero no habían presentado. Conocemos a alguien muy importante para uno de los protagonistas, aunque su personaje en sí no es tan primordial. En cuanto a la reina Lysha, es una chica de tan sólo quince años que fue puesta en el trono. No voy a decir lo que pienso de ella, porque es preferible que lean el libro y saquen sus propias conclusiones.
Lo que sí voy a admitir, es que Zul se ganó mi completa aprobación. En este libro tiene muchas más apariciones, obviamente, y su papel es -sin duda- más importante. Él es un mago increíble, y su personalidad cada vez me agrada un poco más. Hace un esfuerzo inmenso para que sus emociones no interfieran con su deber, y el lector es plenamente consciente de dicho esfuerzo. Sus lealtades son muy evidentes, y jamás se puede dudar él. ¡Lo quise muchísimo en este libro! Me hizo reír HORRORES. ¡ESO! En este libro me reí muchísimo más que en el anterior. Y hay que reconocer que mucho de eso se debió a Zul. Algunas frases suyas fueron hilarantes.




