Debo esta reseña desde hace tanto, que me da vergüenza admitirlo. Uno de mis retos de este año es leer cinco libros de Danielle Steel, una de mis autoras románticas favoritas, y en un paseo durante mis vacaciones a un parque cerca de mi casa me encontré con este ejemplar. Usado y en perfecto estado, vale destacar. Así que me lo llevé. La lectura fue rápida, realmente. No es la historia que más me ha gustado de la autora, pero interesante, teniendo en cuenta la época en que está situada.
Una imagen en el espejo, es la historia de dos hermanas gemelas,
Olivia y
Victoria Henderson. Si bien las dos son exactamente iguales, tienen personalidades más bien diferentes.
Eran totalmente idénticas: los mismos ojos, la misma boca, los mismos pómulos y el mismo pelo, incluso los mismos gestos. Aunque existían innumerables diferencias entre ambas, resultaba muy difícil distinguirlas.
Olivia es sumisa y responsable. Acata las órdenes de su padre, y su función en la casa es principalmente mantenerla a flote. Es una ama de casa consumada, que no guarda muchos sueños o ansias de superación. A diferencia de su hermana, acepta el destino que le ha tocado y no se queja... aunque pueda dolerle.
Victoria, por el contrario, es más temperamental, insolente, liberal y feminista hasta los huesos. Siempre va contra la corriente, sin importarle las consecuencias. Cuando algo se le planta en la cabeza, no hay nadie que pueda hacerle cambiar de parecer. A pesar de ser tan distintas la una de la otra, comparten algo: se adoran con locura. Tienen un vínculo muy especial que no se asemeja a nada. Pueden saber lo que la otra siente o sufre, y se conocen demasiado bien.
En esta historia,
Victoria comete el error de caer en las redes de un hombre casado. En la época en que vivían,
Primera Guerra Mundial -o la
Gran Guerra, como se le decía en ese entonces-, la imagen lo era todo. Tu posición social y la opinión que los demás tuviesen de vos, delimitaba hasta dónde podías llegar y cuántas puertas abiertas encontrarías a tu alrededor. Habiendo puesto su reputación en peligro, su padre la obliga a que se case con un conocido suyo; un hombre respetable y que representa todo lo que
Victoria aborrece. Es así que ella debe entablar un matrimonio por conveniencia con
Charles Dawson, un abogado viudo y padre soltero, y el hombre del que su hermana está enamorada.
Era irónico pensar que su padre las había herido de muerte a las dos con la misma espada y sin saberlo.
Sus vidas, luego de que este matrimonio comience, toman un curso distinto al que habrían esperado.
Victoria es infeliz. Se siente ahogada en la nueva casa en la que se encuentra, sus ambiciones políticas se ven cercenadas, y no logra congeniar en absoluto ni con su marido ni con el hijo de éste. Es
Olivia quien entabla una relación estrecha y cariñosa con
Geoffrey, el hijo de
Charles. Ella se va a ver envuelta en una red de mentiras, donde podrá vivir su vida en libertad y ser completamente feliz por primera vez.
Victoria, luego de llevar a cabo su plan, será capaz también de vivir sus propios sueños y explorar el mundo al que tanto ansía conocer.
Charles, por su parte, se sentirá dividido por estas dos mujeres, porque ambas le despertarán sentimientos contradictorios.
Olivia era como un fuego que podía quemarle el corazón, mientras que Victoria no era más que chispas y sensualidad.
En lo personal, debo admitir que me gustó más el personaje de
Victoria. Me pude identificar más con ella.
Olivia era demasiado seria y responsable. Le debo reconocer que adora a su hermana y no teme sacrificarse por ella, pero siempre vela por lo correcto y el temor a herir a los que quiere. Es muy dulce y cariñosa, sí, pero me molestó que no tuviese tantos sueños o anhelos como su hermana.
Victoria es más impulsiva y no piensa al momento de hablar. Es bastante egoísta, también, y no se preocupa por nadie más que no sea ella misma o su hermana. Es la clase de persona que sabe lo que quiere y no le interesa qué tenga que hacer para conseguirlo.
Charles es bueno y está marcado por el dolor del pasado. Es divertido, honesto y un buen padre.
Geoffrey me encantó. Un chico muy inteligente y necesitado de cariño materno. El que no me gustó mucho fue el padre de las dos protagonistas,
Edward Henderson. Supongo que su forma de ser tiene relación directa con la época, pero no me gustan los padres que desean que sus hijos se queden la vida entera en casa sólo para cuidarlos. Les cortan las alas antes de que tengan la oportunidad de volar y ver el mundo por sus propios ojos. Y fue eso lo que él tenía planeado para
Olivia. A pesar de quererlas a las dos, ansiaba que su hija mayor se quedara a cuidarlo hasta el fin de sus días, sin importarle sus sueños o deseos más profundos. Fue muy egoísta de su parte. Y luego también está lo que hizo con
Victoria. ¿Qué clase de padre extorsiona a su propia hija 'por su propio bien'?
—Debes obedecer, no hay nada más que hablar. Si no, te repudiaré y desheredaré.
No me arrepiento de haberlo leído, pues leer siempre me causa una enorme satisfacción. Me gustó la contraposición de personajes, más que nada teniendo en cuenta que eran hermanas idénticas. Su rivalidad al momento de hacer valer sus opiniones. Si bien la más débil al momento de la discusión siempre era
Olivia, me gustó ver cómo las hermanas peleaban.
Una linda historia de amor fraternal, que muestra hasta dónde uno es capaz de llegar para ayudar a alguien que ama.
Representaba la otra cara de su vida, de su corazón... la otra cara del espejo.
¡Lo recomiendo!